La infancia contra la estupidez

La palabra estupidez viene del latín: stupidus, que significa aturdido.

Andará aturdido quien se golpea; muy aturdido andará quien se golpea varias veces. ¿Habrá seres humanos que se golpean reiteradas veces y no salen de su aturdimiento?

No tenemos otra forma de entender las ambiciones sin límites. Dentro de ellas están las que padecen los súper ricos que aún quieren más riqueza y poder. ¿No muestra esta conducta una suprema estupidez?

Imaginamos que el súper rico va detrás de la buena existencia que no alcanza. Entonces, ambiciona más riqueza, como si eso le permitiera conseguir lo que busca. Pero, después del entusiasmo inicial de la riqueza que se acumula en alguna bóveda, se golpea en los límites de su existencia. Y supondrá que los límites se ampliarán con más riqueza, pero volverá a golpearse, y vivirá aturdido, una existencia estúpida.

Lo que no descubre el súper rico es que la buena existencia implica libertad y sentido. Y lo que busca alcanzar abultando sus arcas es superar un malestar que se desfigura vistiéndose de fiesta para seguir reinando en su existencia.

Si el súper rico despojara de sus vestidos al malestar, descubriría su propia existencia infante que clama por existir.

La riqueza no hace más que blindar el mundo del súper rico, quien se golpeará, una y otra vez, en sus muros, y andará tan aturdido que ni siquiera imaginará que su riqueza es la causa de su malestar.

Sólo su existencia infante, si logra penetrar su fortaleza, le hará despertar de su sueño. Esto será posible en la relación íntima con Otro, en que el súper rico deja fuera su dinero, su poder, su ambición; en esa relación, la existencia infante irrumpirá en su mundo.

Fundación Cinco Pieles

Créditos imagen: Encuentro, M. C. Escher