Infancia y proceso constituyente

Al infante no le interesa la Constitución, como no tendrá interés en cuestión alguna que tome forma en el mundo; no estará interesado en la vieja ni en la nueva Constitución, ni en los candidatos de su distrito ni en el quórum de dos tercios.

Pero, si no permitimos que el infante irrumpa en el mundo del proceso constituyente, será todo inútil: la elección de los constituyentes, el proceso de escritura, la nueva Carta Magna; porque nada sustantivo cambiará.

La existencia infante no irrumpirá en el mundo para quedarse y opinar sobre los parques de juegos y la educación en Chile, quejarse por las injusticias y la estupidez humana; tampoco irrumpirá para repartir la sabiduría de quien ya sabe lo que se debe escribir en la nueva Constitución.

El infante irrumpe en el mundo para iluminar esperanza. Viene a dar testimonio de que el mundo puede ser mejor; a pesar de las tragedias que toman la forma de los súper ricos, las guerras, la corrupción, las envidias, los gurús, la altanera objetividad, el mundo puede ser mejor; a pesar de que la historia muestra que se repiten las injusticias en las sociedades más diversas y se repite el abuso de los poderosos, el mundo puede llegar a ser mejor. No dirá cómo; el infante no sabe de formas. Será toda su existencia el testimonio que clama por un mundo mejor e ilumina esperanza.

¡Cuánto necesitamos de la esperanza para el histórico proceso constituyente! Son tantas las señales de que los poderes fácticos aplastarán los intentos de transformación social. Y cuesta afinar el oído para, entre tanto discurso altisonante, atender a las palabras entre las cuales se colarán los vientos de transformación.

Resulta arduo imaginar que la infancia irrumpa en un lugar tan institucionalizado, donde habrá tantas miradas celando lo que ahí ocurra. Pero, si irrumpió en la existencia de Grenouille (ver columna: Grenouille y la infancia que aguarda), ¿cómo no esperar que irrumpa en la escritura sobre la cual se re-fundará -o se originará- la democracia en nuestro país?

Fundación Cinco Pieles

Créditos imagen: Portada Constitución de la República de Chile, año 1828.