Carta a mis hijas

NOTA. Esta carta fue extractada del libro autobiográfico: LA SOLEDAD DEL DIBUJANTE, de Adrián Tomine.

Queridas Nora y May:

¡Hola! Como estoy en el hospital y no me siento muy bien, quiero escribiros una carta improvisada. Sé que mamá escogerá el momento adecuado para compartir esto con vosotras, así que supongo que estáis bien. Espero que ella también esté bien y que la estéis ayudando en todo lo posible. No puedo expresarme muy bien por escrito porque estoy agotado mentalmente, pero lo que quiero decir por encima de todo es ´gracias´. Sé que siempre os decimos que es de bien nacido ser agradecido, pero creo que no os he dado las gracias tanto como debía. No puedo explicaros lo mucho que me habéis cambiado la vida y no me refiero a cosas como tener que ver yo Gabba Gabba una y otra vez, o tener que pasar un montón de horas en el parque infantil o en la playa. ¡Oh, Dios mío, la playa! En realidad, lo retiro… igual me refiero a eso. Me encantaba hacer esas cosas porque os encantaba a vosotras, y eso era algo nuevo para mí. Con solo ser vosotras mismas, me habéis hecho sentir más felicidad que en toda mi infancia y ser una persona más auténtica; además, me habéis enseñado a ser menos egoísta y más compasivo y a intentar ser una persona decente en este mundo. Me habéis obligado a hacer cosas que creía que era incapaz de hacer (y no me refiero únicamente a tragarme entera El Gran Showman); sí, lo habéis hecho una y otra vez, todos los días, y eso me ha cambiado la vida. Ahora mismo, me siento un poco asustado y triste, pero el sentimiento que predomina es este: ha sido un gran privilegio jugar y hablar con vosotras, así como cogeros de la mano y tener la responsabilidad totalmente inmerecida de cuidaros (ja, ja… Nora, cuando naciste, solía tener unas pesadillas muy estresantes donde yo volvía a ser un adolescente y, de repente, me veía sosteniendo un bebé llorando, ¡y no había ningún adulto alrededor para ayudarme!) Me enfada bastante que no vaya a ver todo lo que va a pasar en vuestras vidas, pero la verdad es que no estoy preocupado por vosotras. Sé que os vais a divertir mucho, que vais a vivir experiencias asombrosas y que encararéis cualquier reto con entereza y valentía. También sé que tenéis una madre estupenda y que, si soy sincero, podrá enseñaros y daros todo lo que jamás necesitéis. Por favor, haced todo lo posible por ser bondadosas, curiosas, peculiares y divertidas, y cuidad siempre la una de la otra. Por si no lo he recalcado suficiente, y ojalá pudiera decirlo ahora un millón de veces, estoy orgulloso de vosotras, me encanta como sois y os quiero más de lo que nunca os podréis imaginar.

Besos,

Papá