A mi hija de los abrazos

No fui una hija muy abrazada cuando niña. Mis padres trabajaban hasta tarde vendiendo en las calles. Siempre estaban juntos. Salían a comprar, en la casa ordenaban cosas y al otro día salían a vender. Pero cuando nació mi hija llegaron todos los abrazos que no tuve. Los tenía en alguna parte. Ella hizo eso, no sé cómo.