En la esquina de mi corazón.

Llegaste desde lejos, sin comprender la lengua, en tus tremendos ojos negros había temor, pero nunca te detuvo.
Poco a poco fuiste aprendiendo colores, sabores y a tener amigos.
Estudiabas hasta tarde, lograste leer mejor que cualquier otro compañero, inspíraste a tu curso a aprender y disfrutar cada clase, las preguntas eran tu mejor golosina. Cada mañana en la lectura de cuentos, tus ojos bellos se iluminaban queriendo que ese momento no terminara.
El colegio completo disfrutaba de tu lectura, de tu conversación interrogante, con esa mirada que solo buscaba saber y saber.
El año terminó y ya conocías cada palabra, la vida nos separó por la falta de oportunidad de trabajo de sus padres, Lewa, mi pequeña representante de Senegal, ha sido el reto más importante, enseñar a una pequeña que no hablaba una palabra en este país tan distinto, con la comida que era desabrida, con tanta gente que se reía de sus mil trenzas y yo sin la instrucción necesaria, juntas lo logramos.
Esa niña va prendida de mi corazón.
Dónde estés pequeña, no dejes de luchar.