En pocas palabras…

Hay una niñita muy chiquitita
cada mañana, con besos en la carita,
me invita a pasar el día
y por la tardes regalonear acurrucaditas.

Le gustan las adivinanzas,
y armar casitas de cartón,
hacer camitas con cascaritas,
imaginar que en ellas vive un batallón.

Cuando se emociona esta niñita
su voz se vuelve un susurro,
me deleita acercarme a su cuerpito
para con el mío, ser su capullo.

Cuando junto a esta pequeñita,
explicaciones ni palabras hay,
sólo tambores retumban,
nuestros corazones
¡de pura felicidad!