Matilde, que cambiaste mi vida

Es Matilde, mi niña linda, la menor de las tres. Con mi experiencia de mamá de tus dos hermanas grandes creí que contigo todo iba a ser repetido, y que ibas a criarte prácticamente por osmosis.
No fue así, muy por el contrario me llevas a diario en un viaje inesperado de altos y bajos, de desafíos cotidianos, de tratar de descifrar tu mente, de leerte, de encontrarnos, de entendernos.
Desde que fuiste diagnosticada dentro del espectro autista mi mundo cambió completamente, y te convertiste en la prueba mas grande que la vida me dio, y sacarte adelante es mi propósito y mi fin, mi razón de ser y en tu crecimiento está mi apuesta.
Me enseñas que con la simpleza de una sonrisa y con la habilidad de mover una ceja se consigue mas en la vida que con mil palabras, nos llevas a otra dimensión, a una primitiva, donde los seres se entienden sin necesidad de hablar. 
Juntamos los mundos, el tuyo y el mío a diario con besos y risas, y eres mi máxima expresión de amor, desde que existes, por ti y para ti estoy aquí.