Tres vidas

He sido otra, las tres veces que he sido madre. Sus vidas, las tres y cada una, me convierten en una persona diferente. No solo desde el momento de sus nacimientos, sino cada día de sus cortas vidas. La presencia de mis niñas y mi niño me hacen presente el vertiginoso y muchas veces imperceptible dinamismo de la experiencia vital.
Sus vidas iluminan la mía, y a su vez, me obligan a mirar mis sombras y las posibles sombras que en sus vidas dejaré. Acepto la presencia de esas sombras, reconociendo la vida en su claro obscuro y, en esos tonos, nuevas posibilidades de estar junto a ellos, en la certeza que siempre todo puede volver a comenzar.
Ilumina la presencia de mis niñas y mi niño mi vida, regalándome un oleaje de experiencias tiernas, amorosas, verbales y sensoriales, en un ir y venir, como el mar que recibe y da.
Y, a esta imagen de un mar infinito, de tonalidades y movimientos múltiples me entrego, a lo que está por venir junto a ellos y a su padre…

disfrutándome(disfrutándonos),

sintiéndome (sintiéndonos),

reconociéndome(reconociéndonos)

una, otra y otra vez